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Hidratación

¿Por qué deberías hidratarte al despertar?

6 de Julio, 2026 5 MIN DE LECTURA
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¿Por qué deberías hidratarte al despertar?

¿Por qué deberías hidratarte al despertar?

Existe una creencia común en las personas que ejercitan por la mañana, que esta es la hora o momento ideal para entrenar porque apenas arranca el día, se está descansado y lleno de energía. Pero esto no es tan simple. Nadie se detiene a pensar que puede existir deshidratación antes de iniciar con el entrenamiento, las personas ignoran a menudo todo lo que pasa o puede pasar con el cuerpo la noche anterior.

Acá es importante desmitificar algo: No se requiere haber hecho deporte para experimentar deshidratación. El cuerpo en reposo, también pierde líquidos.

Varios estudios han demostrado que más de la mitad de las personas que se ejercitan en la mañana presentan signos de deshidratación. Conoce por qué esto ocurre y cómo puedes prepararte para comenzar mejor el día.

Deshidratación mientras duermes 

La deshidratación nocturna se evidencia especialmente durante el entrenamiento matutino. ¿Por qué ocurre esto? La deshidratación nocturna ocurre porque el cuerpo pierde líquidos continuamente a través de la respiración y la sudoración para regular su temperatura mientras duermes. Si no se reponen estos líquidos antes de acostarse o si factores externos aceleran la pérdida, se genera un déficit hídrico al despertar. 

A continuación veremos más en detalle las razones y efectos principales de esta deshidratación  

  • Pérdida respiratoria: Al exhalar, el cuerpo libera vapor de agua. Esto se agrava considerablemente si tienes congestión nasal, roncas o padeces apnea del sueño, ya que respirar por la boca reseca las vías respiratorias y aumenta el agua exhalada. 
  • Sudoración y temperatura: Durante las fases de sueño profundo, el organismo libera calor interno. El sudor resultante enfría la piel, pero provoca una pérdida directa de agua.
  • Regulación hormonal: Por la noche, el cerebro libera mayor cantidad de vasopresina, una hormona que le indica a los riñones retener líquidos. Sin embargo, el margen de reserva natural disminuye tras 7 u 8 horas de ayuno hídrico. 

¿Cómo puedes mitigar la deshidratación nocturna? 

Mantén una temperatura fresca: Utiliza ropa de cama ligera y ajusta la temperatura de la habitación para reducir la sudoración. 

Bebe agua progresivamente: Asegúrate de hidratarte adecuadamente durante el día en lugar de intentar compensarlo todo justo antes de acostarte. 

Controla el consumo de alcohol y cafeína: Intenta limitar o evitar estas sustancias por la noche para no forzar la pérdida de líquidos. 

Acude a un especialista: Si utilizas el Buscador de Especialistas en Medicina del Sueño o un otorrino, podrás evaluar si factores como la apnea del sueño están empeorando tu respiración y sequedad nocturna

Prepárate para tu entrenamiento matutino

La pérdida de líquidos produce deshidratación y puede afectar el rendimiento mental y físico. Por lo tanto, si entrenas en la mañana asegúrate de consumir 1 a 2 vasos de líquidos al levantarte. Ten un vaso con agua en tu mesa de noche y lleva tu botella de hidratación al entrenamiento. Si tu entrenamiento matutino es de alta intensidad o durará más de 60 minutos, considera consumir líquidos con electrolitos antes y durante la sesión como el Gatorade Thirst Quencher o Gatorlit para una mayor carga de sodio.  

Hidrátate desde temprano 

¿Te ha pasado que llegas a tu sesión de entrenamiento con sensación de incomodidad, dificultad para concentrarte, dolor de cabeza, cansado y rindiendo mucho menos de lo habitual? Seguramente estás experimentando deshidratación matutina. 

Entrenar por la mañana sin haberte hidratado adecuadamente puede afectar mucho más que tu sensación de energía. Durante la noche, el cuerpo pierde líquidos de forma natural a través de la respiración y la transpiración, por lo que es común despertar con cierto grado de deshidratación. Si comienzas a ejercitarte sin reponer esos líquidos, tu rendimiento físico y mental puede verse comprometido.

La deshidratación favorece la aparición de fatiga temprana, reduce la fuerza y la resistencia, y aumenta el riesgo de sufrir calambres, mareos e incluso sobrecalentamiento. Para sacar el máximo provecho de tu entrenamiento matutino, es importante prestar atención a los siguientes aspectos:

Mejor rendimiento muscular: Cuando el cuerpo cuenta con suficiente agua, la circulación sanguínea funciona de manera más eficiente, facilitando el transporte de oxígeno y nutrientes a los músculos. Esto ayuda a mantener la fuerza y la resistencia durante el ejercicio.

Menor sensación de esfuerzo: La hidratación adecuada permite que el entrenamiento se sienta más llevadero. Por el contrario, la falta de líquidos puede aumentar la frecuencia cardíaca y hacer que cualquier actividad parezca más intensa y agotadora.

Mayor concentración y coordinación: Incluso una deshidratación leve puede afectar la atención, los reflejos y la coordinación motora. Mantenerse hidratado ayuda a entrenar con mayor seguridad y reduce el riesgo de lesiones.

Mejor control de la temperatura corporal: El agua es fundamental para que el cuerpo pueda regular su temperatura a través de la sudoración. Una hidratación adecuada disminuye el riesgo de calambres, agotamiento por calor y otros problemas relacionados con el sobrecalentamiento.


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